ES MUY PELIGROSO MIMAR DEMASIADO





Con la buena intención de “dar Auto-Estima” a veces los padres se van al otro extremo y entonces dan el control de la familia a los hijos, “se les quiere demasiado”, tratan de darles todo lo que piden y aún así los hijos se muestran tristes, ansiosos o agresivos.

“Los queremos tanto” que nos ofuscamos y no nos damos cuenta de que sus constantes e imperiosas demandas sobre nuestro tiempo y energía no son nada razonables y los puede volver caprichosos y tiranos, con poca tolerancia a la frustración. Nos podemos ofuscar al grado de que no captamos las señales que otros ven de problemas de conducta que, en un futuro podrían impedirles ser aceptados socialmente, perjudicar su rendimiento escolar o dificultar una relación de pareja estable.

Según Maggie Mener “vivimos en una sociedad centrada en los niños, donde sus exigencias y necesidades cada vez son más prioritarias que la armonía matrimonial o familiar.

Muchos padres piensan que decir NO significa ser malo, estricto, o excesivamente autoritario, porque se les ha llevado a creer que imponer a un niño algo que éste no quiere realizar o que le va a hacer sentirse triste o incómodo equivale prácticamente al maltrato”.
CONSEJOS

A continuación, unos consejos para establecer un equilibrio adecuado entre cuidar y querer a los hijos y, a la vez imponerles autoridad y respeto.
  • Los niños deben saber que a veces hay que sufrir un poco para obtener algún beneficio más adelante.
  • Hay que hacerles ver que no tienen porque obtener todo lo que quieren en el mismo instante en que lo desean, y eso si lo llegan a tener alguna vez.
  • Debemos enseñarles que la paciencia tiene su recompensa, asegurándonos de que lo que les hemos prometido efectivamente llegue luego.
  • Para que aprendan a gestionar el tiempo de tranquilidad o las situaciones aburridas, monótonas o normales, no hay que evitárselas sino dejar que las experimenten.
  • Los hijos deben saber que es responsabilidad de sus padres protegerles de sus decisiones cuando éstas son peligrosas, poco saludables o inmorales, y que se reservan el derecho de impedir que las realicen.
  • Los niños tienen derecho a estar implicados en las decisiones que les conciernen, pero hay algunas de ellas que deben ser tomadas únicamente por adultos sin “someterlas a votación”.
  • Hay que intentar tratar a cada hijo de acuerdo a sus necesidades, pero también hay que enseñarles que la vida no es siempre justa y que a veces simplemente “hay que aguantarse”, “ni modos, pero podemos hacer esta otra cosa”.
  • Los padres deben ser conscientes de que los logros conseguidos personalmente, la superación de la adversidad y el aprender de los errores son experiencias valiosas y ricas, que contribuyen a mejorar la Auto-Estima, la humildad y el auto-conocimiento de sus hijos.

Psic. Margarita Patrón Casares
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