LOS NIÑOS, PROPENSOS A TENSIÓN

La ansiedad crónica facilita el desarrollo de varias dolencias


En un mundo que se vive de prisa el estrés atrapa a las personas de todas las edades, pero niños y adolescentes son más susceptibles de sufrir severos problemas causados por la ansiedad cuando ésta se convierte en un problema crónico, pues se ha comprobado que tiene efectos sobre la química cerebral.

El estrés crónico es prolongado y progresivo, y puede ser ocasionado, por ejemplo, por una enfermedad larga o muerte de un ser querido, o bien la separación de un cuidador. Sin importar la causa, el estrés crónico tiene importantes efectos en la química del cerebro y origina un declive en la inmunología del cuerpo, incluso puede producir daño cerebral, afirma Margarita Patrón Casares, directora del Centro de Psicología Integral.

La pérdida de la abuela a la que el niño estaba muy apegado o la enfermedad prolongada de una persona a la que el menor quiere mucho desatan emociones que, a su vez, propician modificaciones en el sistema cerebral, explica la especialista.

Es importante atender estos casos para evitar que el problema continúe y se agrave. Del temperamento del menor dependerá la reacción al estrés crónico. Si es sentimental, responderá con depresión; si es colérico, con rebeldía extrema o aislamiento. El estrés crónico no es el único que afecta a los seres humanos. El estrés agudo, que es temporal, repentino e intenso, es el que más afecta a las personas.
Margarita Patrón explica que un pequeño grado de estrés es positivo: pone a la persona en acción, la hace estar activa; de otro modo pudiera caer en melancolía o depresión. Sin embargo, cuando el estrés supera la barrera de lo positivo origina problemas que se manifiestan de diversas maneras.

El estrés infantil es la falta de respuesta adecuada del pequeño a las exigencias de la vida diaria y se vincula con miedo anticipado a los cambios negativos en la existencia. Entre las circunstancias comunes que se relacionan con este problema están la separación de los padres, ir al dentista, quedarse solo, no socializar en forma adecuada, hacer algo en público, ser diferente en algún aspecto, el rendimiento escolar, los exámenes, llegar tarde al colegio y un nuevo hermano.

Cambio familiar: Margarita Patrón señala que la llegada de un bebé a la familia es un factor importante de tensión y depresión en los niños, de manera que aconseja el apoyo psicológico para trabajar en la adaptación al nuevo entorno.

Afirma que este tipo de estrés infantil, si no es tratado, puede durar hasta la edad adulta y ser causa de resentimiento y celos por el hermano menor.

En los niños en edad escolar, precisa, el estrés agudo es ocasionado en un 80% por acontecimientos del contexto de la escuela. En cambio, en los adolescentes el más frecuente se relaciona con la salud física o “el físico”, que se asocia con tendencias de la moda y cómo se ven ellos ante los demás, lo que deriva muchas veces en trastornos alimentarios.— Iris Ceballos Alvarado

REFERENCIA: Diario de Yucatán (Ir al Artículo)
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