LOS JÓVENES PADECEN DE ESTRÉS


El término estrés, es ahora utilizado con más frecuencia, por diferentes profesionales y resto de personas que en muchos casos lo sufren o bien lo detectan como síntoma de malestar. El estrés como padecimiento data de muchos siglos atrás, es decir se cree que siempre ha existido.

El concepto de estrés se puede entender, como un conjunto de reacciones fisiológicas, psicológicas, emocionales y sentimentales que experimenta una persona cuando se le somete a fuertes demandas. Por tanto de manera insconsciente el cuerpo percibe las tensiones, y músculos, nervios y órganos internos se afectan.

 

Lo que los adultos no creemos es que este tipo de estrés lo vivan los jóvenes, sobre todo los padres de familia, creemos que los jóvenes no tienen preocupaciones, ni tensiones, pensamos que como todo lo tiene resuelto (alimentación, educación, vivienda, luz, agua, etc.) ellos y ellas no lo sufren. El joven por su lado no sabe identificar el estrés, sólo sabe que «algo» anda mal en él.

 

Existen por supuesto múltiples razones por las que el joven se preocupa, la fundamental razón, parte del hogar o la familia, cuando uno o los dos padres no se comunican con sus hijos o bien el hijo no se siente incomprendido, también porque los padres no pueden demostrar el afecto, en general los padres quieren a sus hijos pero a muchos les cuesta demostrar ese afecto o cariño. Por tanto este aspecto viene a congestionar al joven y por esta razón él sufre y se tensiona o se estresa.

 

Otra causal puede ser cuando entre ambos padres existe una relación inadecuada, el hijo es el receptor y muchas veces mediador o cómplice de uno de los cónyuges; tarea que le asignan y él o ella como es natural estará al lado del padre o de la madre según sea el caso. Hay muchos casos en que si la hija siente que la razón la tiene el padre, va a tener a este de su lado y viceversa.

 

Por tanto al joven o a la joven se le hace un caos su vida. También por esta razón sufre de estrés. Es imprescindible hablar de aquellos hogares desintegrados donde el rol de padre-madre lo ejerce muchas veces la madre y ésta vive estresada por todos los problemas que le toca vivir y muy poco (en algunos casos) podrá ofrecer a su hijo (ni tiempo, ni afectos, ni comprensión sumando a ello el problema económico que le toca enfrentar).

Otro factor influyente que es externo son las ofertas en el mercado, las que no se pueden obtener fácilmente, por ellos los (as) jóvenes se sienten frustrados, se tornan irritables que también son síntomas del estrés.

Un elemento que dura casi toda la vida son las responsabilidades que le corresponde asumir al joven, son los estudios, para unos cuantos, esta responsabilidad la asumen positivamente (aunque esta sea una forma de escabullirse de sus problemas personales) es decir se refugian en el estudio y sus notas pueden ser de 100. A otros jóvenes les cuesta más asumir el rol de estudiante a veces enfrentan tanto estrés que la joven o el joven no tienen motivación, pierden la concentración y por ende la memoria, y cuesta que pasen sus clases, van a como decimos «a rastras». 


Otras causas puede ser cuando en las familias numerosas presentan un ambiente conflictivo o desagradable como son las discusiones, los adultos se embriagan; o existen roces familiares y estos demuestran su ira ante la o el joven. Acá también ellos (jóvenes) sufren el estrés.

 

El exigir a los(as) jóvenes roles que le corresponden a los padres, como es el de cuidar a sus hermanos y cuando esto es una constante el joven se vuelve agresivo, furibundo porque él o ella no están viviendo su juventud sino que están quemando etapas y son adultos en potencia.

 

En conclusión los jóvenes padecen estrés por diferentes razones, se tensionan y se enferman como cualquier adulto.

 

Recomendaciones:

  • Observar a su hijo(a), actitudes, acciones, averiguar qué pasa? y saber como abordarlo para que juntos encuentren la solución a los problemas. 
  • Dar apoyo, confianza, comunicación y amor a los(las) jóvenes. 
  • Buscar ayuda profesional, que le oriente cómo asumir el reto para que todos mejoren y cambiar actitudes negativas en que pueden caer los jóvenes como es la ingesta de licor, drogas, malas compañías, que los incitan a la vagancia habitual, etc. 
  • Facilitarles a los jóvenes las responsabilidades de estudio-trabajo, motivándolos en cada tarea que realice, nunca decirle «saliste mal», porque sacó 78 en alguna materia por ejemplo. 
  • Dele la oportunidad de realizarse una terapia de masaje para disminuir el estrés y aliviar su carga física, emocional y psicológica, dé también a su cuerpo (padre y madre de familia) esta oportunidad. 

Padres de familia, asuman Uds. mismos la conducción de sus vidas, no utilicen a sus hijos (as), ni como intermediarios, ni tampoco escudarse a través de ellos, para continuar con la misma situación. ¡Dialoguen y verán los resultados!





Tomado de “El Nuevo Diario”, Julio de 2003
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